Un nuevo amanecer
Por Oscar Augusto Ferráez Lepe
Esta por finalizar el año, y en nuestras mentes existen recuerdos buenos y malos que nos acompañaran el resto de nuestra vida. Ocurrieron muchos sucesos en este ano que se iniciaron el anterior que nos dejan un sabor amargo, con respecto a la actuación de varios Hermanos que por ambición pretendieron hacer daño a nuestra Institución Masónica.
La Legislación Masónica del Supremo Consejo de México estipula la facultad que posee para decretar !a Expulsión del Rito a cualquier miembro que falte a los principios fundamentales de la Orden o que cometa actos que a juicio del Supremo Consejo ameriten esa pena.
Su Jurisdicción es privativa sobre sus miembros activos y Miembros de su Gran Cámara de honor, por lo que al comprobar previamente los cargos de rebelión y desacato de hecho y sin razón contra el Soberano Gran Comendador, suscitando un cisma entre los miembros que integran el Supremo Consejo, hizo necesaria su expulsión de la Orden.
Todos los masones filosóficos de nuestra Jurisdicción, están obligados a saber, y saben, que los Supremos Poderes de la Jurisdicción Masónica de los Estados Unidos Mexicanos, residen en el Supremo Consejo; que cada Supremo Consejo es parte integrante de la Confederación Masónica Internacional, y que entre todos ellos existe un respeto mutuo que deben guardarse respetando las soberanías de cada Supremo Consejo.
En este contexto, cualquier conflicto surgido en el seno de nuestro Supremo Consejo, no puede resolverlo un Supremo Consejo diferente, ni está capacitado para intervenir y dar resoluciones que afectan los problemas de su vida interna. La Expulsión para siempre de la Orden de varios elementos infidentes, fue el resultado de su actuación desleal, que impuso como urgente la necesidad de saneamiento y depuración en los momentos en que el caos había pretendido apoderarse de la Institución, por la nada edificante labor desarrollada por los mencionados elementos.
De todos es conocido su actuación nefasta, y si aun continúan esos mismos elementos por su mismo sendero, lo que es ya en un plano de irregularidad que ha quedado bien definido, quienes los sigan no podrán nunca alegar desconocimiento de las causas, porque ampliamente se han dado a conocer.
Conocemos que el ser Humano no es químicamente puro y que todos tenemos cualidades y defectos. Es precisamente ahí donde las enseñanzas masónicas resaltan las cualidades y liman los defectos. Sin embargo, nada se puede hacer sobre aquellos que oscuros y tenaces que se han introducido en la vida masónica como parásitos rapaces que esperan su oportunidad de lograr cualquier beneficio que puedan obtener.
El hecho de continuar trabajando en este Asilo Sagrado del Santo Imperio es una demostración de fuerza y energía vital. Si este Supremo Consejo no tuviera potencia espiritual, no podría reunirse en este Asilo Sagrado. Este hecho es patente solo porque el pueblo Masónico sostiene nuestra soberanía y reconoce nuestras autoridades, hace que estemos aquí en comunión espiritual.
En estos momentos de tiempos difíciles, tan irregulares, continuamos recibiendo nuevos adeptos que ingresan a nuestras filas con conocimiento de lo que ocurrió y que saben que en este Supremo Consejo se cumple con la Legislación Masónica y no existen interferencias o arreglos indebidos para permitir que los malos masones logren sus intenciones ambiciosas. Así, no es raro, pero si muy común las noticias de creaciones de nuevos Cuerpos Masónicos, tanto en el Filosofismo como en el Simbolismo.
Siempre hemos tenido en nuestras mentes el deliberado propósito de fortalecer los cimientos de una Masonería Mexicana, consciente de sus deberes y de las obligaciones contraídas en el orden social y espiritual. Esta debe estar constituida por masones que sepan hacer honor a su investidura, para que nunca jamás volver a dar el triste espectáculo que estamos presenciando y que ha tenido por epilogo su expulsión, ante la expectación publica, dejando lesionadas las imágenes de nuestra Institución y de nuestra dignidad de masones y de hombres libres.
Las fermentaciones pasionales que hicieron explosión en el seno de nuestra institución y que para el observador superficial son indicaciones de un proceso de descomposición masónica, no son otra cosa mas que las reacciones naturales de eliminación de aquellos elementos que viven una vida de ambición, sin vislumbres de vida espiritual y que perturban con sus acciones la armonía espiritual de nuestro mundo Masónico.
Estos fermentos no tienen relación alguna con !a Masonería Escocesa; se han introducido en la vida masónica como parásitos y se han estado eliminando, por que no pueden continuar respirando en una atmosfera espiritual, como lo es y debe ser la de nuestra Masonería. Juzgar a la Masonería Filosófica por la calidad de estos fermentos es miopía intelectual e incapacidad espiritual para apreciar con acierto fenómenos que nada tienen de complejos.
Esta escoria ha dado a la publicidad a través de Internet, diversas calumnias en menoscabo de nuestro Alto Cuerpo, así como declaraciones donde manifiestan que constituyen el Supremo Consejo de México en Puente de Alvarado # 90. Estos fementidos, solo crean un disloque en la credibilidad de los masones de México. Carecen de toda base y solo porque lo dicen, piensan que es verdad y que por ello todos tienen obligación de creer que es verdad.
No es la primera vez que esto sucede y posiblemente no será la última. Sin embargo, el tiempo es el mejor juez para aclarar en donde esta la verdad.
Mucho se ha hablado sobre desacuerdos y divergencias entre los miembros de nuestra Institución Masónica, expresándose juicios severos sobre las rebeliones y los conflictos que han surgido, afirmándose que existen divisiones en la masonería que son necesarias corregir y hay que unir en vez de fomentar los antagonismos.
Actualmente se han definido dos clases de masones: los masones espirituales, que son quienes propia y legítimamente se llaman masones, y los masones intelectuales que solamente lo son por el diploma que poseen de Maestros sin ser en realidad ni Aprendices. De modo que no hay, ni ha habido división dentro de nuestro Supremo Consejo, sino simplemente ha habido una separación de elementos que habían estado yuxtapuestos accidentalmente, sin haberse combinado jamás en un todo homogéneo.
Deseamos que se grabe profundamente en las conciencias de nuestros Hermanos, que este Supremo Consejo ha quemado en los altos hornos de la alquimia Masónica, toda la escoria humana que trataba de impedir nuestro progreso masónico. No tratamos de convencer a nadie; no llamamos a nadie; no tenemos polémicas con nadie; y por ultimo, no nos interesan las actividades masónicas que estén fuera de nuestro Rito y de nuestro Gobierno.
El Supremo Consejo de México, no pretende el aislamiento, y mucho menos romper nuestras relaciones fraternales con ningún Mason o Cuerpo Masónico, de nuestro país o de naciones extranjeras, sino consolidarlas, vigorizarlas, hacerlas imperecederas bajo el verdadero concepto masónico, que es el amor fraternal de igualdad y de sinceridad; que dentro del nivel, la escuadra y el compas estemos todos en un mismo piano de respeto, estimación y ayuda mutua, en que la razón, la verdad y la justicia imperen, condenando cuanto a ello se oponga y de donde quiera que venga.
Tenemos conciencia plena de haber cumplido y de que estamos cumpliendo las obligaciones que nosotros mismos nos hemos impuesto para conducir al Rito Escoces en México, por una vía de progreso que tenga como base la moral Masónica, único lazo que ata los corazones sin imponerles servidumbre. Podemos proclamar que nuestro Supremo Consejo y nuestra Institución continua su marcha hacia la realización de sus ideales y sus propósitos.
Todos nuestras actividades continuaran con toda su fuerza y vigor, y sabemos que nuestros esfuerzos realizados con toda nuestra buena voluntad, hará surgir nuevamente un nuevo amanecer, que haciéndonos olvidar el presente y el ayer, garantizará nuestra estabilidad masónica, rehaciendo la confianza perdida, a fin de que unidos en una sola voluntad, en un solo esfuerzo, podamos cumplir con los altos fines que nuestra institución ha perseguido y persigue en Pro de nuestro perfeccionamiento y prosperidad universales.
¡Continuaremos nuestro Camino! Nada ni nadie podrá contener nuestro ascenso hacia la meta de quienes Creen, Esperan y Trabajan, para todos ellos existirá siempre un nuevo amanecer.
Fuente: Revista Ultra # 23
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