mayo
28

Mario Méndez Acosta

En la época de los griegos, empezó a surgir un nuevo tipo de explicación sobre el mundo, que basada fundamentalmente en la noción de que el mismo es auto explicable. Todo lo que ocurre en este, incluyendo nuestra presencia y nuestro destino, pueden ser explicados por factores inherentes a la naturaleza y no es necesario acudir a una explicación mágica que implique la influencia de fuerzas ocultas o externas a esa naturaleza: a esa explicación la hemos denominado ciencia.

La mayor parte de las explicaciones científicas se pueden expresar como leyes. Una ley científica es la descripción de una acción o fenómeno que se repite con regularidad y que permite una refutación o una confirmación, lo cual puede ser verificado o replicado por cualquiera con los medios adecuados.

En muchos casos el pensamiento mágico se disfraza con los ropajes de la ciencia. Quienes lo proponen buscan la credibilidad y la aceptación de la comunidad científica y del público simplemente reproduciendo la terminología y cumpliendo alguno de los rituales externos de la actividad mítica.

La seudo ciencia es fácil de detectar, ya que una de sus características fundamentales es la de ofrecer algo a cambio de nada. Ofrece al público incauto la posibilidad de obtener conocimiento sin necesidad de un laborioso aprendizaje, es esto se incluyen actividades como la clarividencia, le precognición, la predicción astrológica o la posibilidad de enviar mensajes a una velocidad mayor a la de la luz o hasta en forma instantánea, como se afirma que puede lograr la telepatía. Ofrece también salud y curación a las enfermedades de una manera barata, infalible e indolora.

La seudo ciencia se basa en una serie de postulados básicos inatacables, creados generalmente por un fundador, que es venerado, y cuyas enseñanzas se convierten en una especie de texto sagrado.

Nadie está libre de caer bajo la influencia de algún tipo de creencia seudo científica, ya que son en verdad seductoras.

Lo que conviene hacer es sembrar en sus mentes la semilla de la duda, ya que muchas veces sucede que no han tenido acceso a información crítica sobre eso que llegan a creer a pie juntillas.


Fuente: Mario Méndez Acosta, Revista Ciencia y Desarrollo, Numero 168, Ene Feb 2003, CONACYT, Mexico.

mayo
23

por Wilhelm Reich

La familia coercitiva es el primer lugar donde se gesta la atmósfera conservadora. Su prototipo es el triángulo padre-madre-hijo. Dado que la familia es la base o núcleo de la sociedad humana, estudiar sus transformaciones a lo largo de la historia y su función social nos permite comprobar que es el resultado de estructuras económicas determinadas. Nosotros no la consideramos como la piedra angular o la base de la sociedad, sino más bien como un resultado de ciertas condiciones económicas: familia matriarcal, patriarcal, zadruga, patriarcado polígamo o monógamo… Cuando la sexología, la moral y el derecho señalan a la familia como la base del Estado y de la sociedad no se equivocan: la familia autoritaria coercitiva es de modo indisoluble parte integrante y condición sine qua non del Estado y la sociedad autoritarias.

Su cometido de primer orden, aquel por el cual la familia es defendida a ultranza por la ciencia y el derecho conservadores, es el de servir como fábrica de ideologías autoritarias y de estructuras mentales conservadoras. Es el aparato de educación por el que ha de pasar, casi sin excepciones, todo miembro de nuestra sociedad desde el primer hálito de vida. Inculca en el niño la ideología reaccionaria, no únicamente por ser una institución de carácter autoritario, sino como vamos a ver enseguida, por Leer más

mayo
21

Dos hombres, ambos muy enfermos, ocupaban la misma habitación de un hospital.
A uno se le permitía sentarse en su cama cada tarde, durante una hora, para ayudarle a drenar el liquido de sus pulmones.
Su cama daba a la única ventana de la habitación.

El otro hombre tenía que estar todo el tiempo boca arriba. Los dos charlaban durante horas. Hablaban de sus mujeres y sus familias, sus hogares, sus trabajos, su estancia en el servicio militar, donde habían estado de vacaciones. Y cada tarde, cuando el hombre de la cama junto a la ventana podía sentarse, pasaba el tiempo describiendo a su vecino todas las cosas que podía ver desde la ventana.

El hombre de la otra cama empezó a desear que llegaran esas horas, en que su mundo se ensanchaba y cobraba vida con todas las actividades y colores del mundo exterior. La ventana daba a un parque con un precioso lago, patos y cisnes jugaban en el agua, mientras los niños lo hacían con sus cometas. Los jóvenes enamorados paseaban de la mano, entre flores de todos los colores del arco iris.

Grandes árboles adornaban el paisaje, y se podía ver en la distancia una bella vista de la línea de la ciudad. Según el hombre de la ventana describía todo esto con detalle exquisito, el del otro lado de la habitación cerraba los ojos e imaginaba la idílica escena. Una tarde calurosa, el hombre de la ventana describió un desfile que estaba pasando.
Aunque el otro hombre no podía oír a la banda, podía verlo, con los ojos de su mente, exactamente como lo describía el hombre de la ventana con sus mágicas palabras.

Pasaron días y semanas. Una mañana, la enfermera de día entró con el agua para bañarles, encontrándose el cuerpo sin vida del hombre de la ventana, que había muerto plácidamente mientras dormía. Se llenó de pesar y llamó a los ayudantes del hospital, para llevarse el cuerpo. Tan pronto como lo consideró apropiado, el otro hombre pidió ser trasladado a la cama al lado de la ventana.

La enfermera le cambió encantada y tras asegurarse de que estaba cómodo, salió de la habitación. Lentamente y con dificultad, el hombre se irguió sobre el codo, para lanzar su primera mirada al mundo exterior; por fin tendría la alegría de verlo el mismo. Se esforzó para girarse despacio y mirar por la ventana al lado de la cama… y se encontró con una pared blanca. El hombre preguntó a la enfermera que podría haber motivado a su compañero muerto para describir cosas tan maravillosas a través de la ventana. La enfermera le dijo que el hombre era ciego y que no habría podido ver ni la pared, y le indico: “Quizás sólo quería animarle a usted”.

mayo
14

Cronos

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Trabajo mas que un mortal, pero más fácilmente porque lo hago segundo a segundo.
dios-cronosTengo que hacer miles de tic-tacs para formar un día, pero dispongo de un segundo para hacer cada uno de ellos, no los quiero hacer todos a la vez.
Nunca me preocupo de lo que hice ayer, ni de lo que tendré que hacer mañana. Mi ocupación es de HOY, AQUI Y AHORA.
Sé que si hago lo de hoy bien, no tendré que molestarme por el pasado ni preocuparme por el futuro.
Tu, que eres persona, si quieres vivir tan tranquilo y tan feliz como yo, no trates de vivir toda tu vida, ni echarte todo el peso del trabajo en un solo día.
Vive ahora, haz el trabajo de cada día en su día.
Te convencerás de que, si se toma tiempo, siempre hay tiempo para todo.
Hay un modo difícil y un modo fácil de hacer el trabajo que tiene que hacerse. Si quieres encontrar el modo fácil, “mírame” nunca me preocupo, nunca me apresuro, pero nunca me retraso.
Lo que tengo que hacer lo hago.

¡Es este el secreto!

mayo
7

Apuntes para mis hijos

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Benito Pablo Juárez García
(1806-1857)
Fragmento

Estos apuntes formaron parte de un cuaderno de anotaciones de Benito Juárez. Fueron compilados y publicados en 1972 por la Comisión Nacional para la conmemoración del Centenario del fallecimiento de Juárez.

apuntes-para-mis-hijos

En 21 de marzo de 1806 nací en el pueblo de San Pablo Guelatao de la Jurisdicción de Santo Tomás Ixtlán en el Estado de Oaxaca. Tuve la desgracia de no haber conocido a mis padres Marcelino Juárez y Brígida García, indios de la raza primitiva del país, porque apenas tenía yo tres años cuando murieron, habiendo quedado con mis hermanas María Josefa y Rosa al cuidado de nuestros abuelos Pedro Juárez y Justa López, indios también de la nación zapoteca. Mi hermana María Longinos, niña recién nacida, pues mi madre murió al darla a luz, quedó a cargo de mi tía Cecilia García. A los pocos años murieron mis abuelos, mi hermana María Josefa casó con Tiburcio López, del pueblo de Santa María; mi hermana Rosa casó con José Jiménez, del pueblo de Ixtlán, y yo quedé bajo la tutela de mi tío Bernardino Juárez, porque de mis demás tíos Bonifacio Juárez había ya muerto, Mariano Juárez vivía por separado con su familia y Pablo Juárez era aún menor de edad.

Como mis padres no me dejaron ningún patrimonio y mi tío vivía de su trabajo personal, luego que tuve uso de razón me dediqué, hasta donde mi tierna edad me lo permitía, a las labores del campo. En algunos ratos desocupados mi tío me enseñaba a leer, me manifestaba lo útil y conveniente que era saber el idioma castellano, y como entonces era sumamente difícil para la gente pobre, y muy especialmente para la clase indígena, adoptar otra carrera científica que no fuese la eclesiástica, me indicaba sus deseos de que yo estudiase para ordenarme. Estas indicaciones y los ejemplos que se me Leer más

mayo
2

La máscara de la muerte roja

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Edgar Allan Poe

Durante mucho tiempo, la «Muerte Roja» había devastado la región. Jamás pestilencia alguna fue tan fatal y espantosa. Su avatar era la sangre, el color y el horror de la sangre. Se producían agudos dolores, un súbito desvanecimiento y, después, un abundante sangrar por los poros y la disolución del ser. Las manchas purpúreas por el cuerpo, y especialmente por el rostro de la víctima, desechaban a ésta de la Humanidad y la cerraban a todo socorro y a toda compasión. La invasión, el progreso y el resultado de la enfermedad eran cuestión de media hora.

Pero el príncipe Próspero era feliz, intrépido y sagaz. Cuando sus dominios perdieron la mitad de su población, reunió a un millar de amigos fuertes y de corazón alegre, elegidos entre los caballeros y las damas de su corte, y con ellos constituyó un refugio recóndito en una de sus abadías fortificadas. Era una construcción vasta y magnífica, una creación del propio príncipe, de gusto excéntrico, pero grandioso. Rodeábala un fuerte y elevado muro, con sus correspondientes puertas de hierro. Los cortesanos, una vez dentro, se sirvieron de hornillos y pesadas mazas para soldar los cerrojos. Decidieron atrincherarse Leer más

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