Guillermo García Fortoul

No es el otoño no, quien a los árboles

arrebata sus hojas, son ellos,

son los árboles mismos quienes ceden

sus hojas a los vientos…

Los árboles desdeñan

la estéril pompa del follaje muerto,

y, viril austeridad, aguardan

desnudos los rigores del invierno.

Alma mía; estos árboles desnudos

sean para ti ejemplo.

Renuncia como ellos a lo vano;

Despójate como ellos de lo viejo.

Si en ti muere una idea, para siempre

arráncala de tí y échala al viento.

¡Porque son los cadáveres de ideas

la estéril pompa del follaje muerto!

No finjas pensamientos que no pienses.

No sientas con fingidos sentimientos,

antes que así desnudo

resiste los rigores del invierno

¡Que al cabo tornará la primavera

y a tí también te vestirá de nuevo!