Cuando decimos “Soy libre de hacer lo que quiero”, queremos decir “Tengo libertad de acción. Nadie me dice que hacer; nadie me impide actuar a mi antojo”.

Pero la “Libertad”, en el sentido de estar libre de restricciones externas, puede ser un trofeo hueco. Una persona que toma sus propias decisiones irónicamente puede obtener resultados contrarios a los deseados, sentirse impotente, apresada dentro de un conjunto de fuerzas que no puede controlar. Sin embargo puede producir resultados mucho mejores si está dispuesta a cambiar su modo de pensar y actuar. Es la gran ironía de la libertad de acción; por sí misma, puede conducir a la impotencia, a una sensación de encierro e indefensión.

La gente cree que es libre en ausencia de controles externos. Sin embargo, es prisionera de una forma de dominación más profunda e insidiosa: tiene una sola manera de mirar el mundo.

La “Libertad para” es la libertad para crear los resultados que realmente deseamos. Es la libertad que buscan lasa personas que procuran el dominio personal. Es el corazón de la organización inteligente, porque el impulso hacia el aprendizaje generativo es el deseo de crear algo nuevo, algo que tenga valor y significado para la gente.