Panegírico al V.’. H.’. Francisco Tiscareño Delgado
Palabras expresadas por el Profr. Eduardo Vidal Loya con motivo de la imposición de una Medalla de Oro al V.’. H.’. Francisco Tiscareño Delgado el 27 de Diciembre de 1969 E.’. V.’. por su meritoria labor en la Masonería
Hacer el panegírico de un individuo, provoca en las personas que lo escuchan dos reacciones: la una, positiva por comprensiva y amable del auditorio, que simpatiza con quien lo hace; la otra, negativa y molesta, que se produce en el que se forzado a escuchar y para quien resulta antipático el que habla, no importa que lo que se esté diciendo de la persona a quien se honra, resulte pálido ante sus reconocidos atributos.
Si la persona a quien se elogia, además de reunir algunas bellas y buenas cualidades es también actora distinguida en lo económico, en lo social, en lo político o lo religioso, quien se expresa en su favor haciéndole justicia, no es más que un servil adulador para quienes no analizan o no quieren aceptar que existe en la naturaleza humana una cualidad, la vanidad, que si es bien cultivada, hace del hombre o la mujer el ser más útil y preciados para cuantos le rodean o figuran dentro del círculo de sus influencias.
La vanidad, que contra lo que algunos suponen, es una cualidad que distingue y dignifica a las personas que saben hacer buen uso de ellas y que provoca el rencor y engendra el odio en los espíritus pequeños o de calidad insignificante.
La vanidad que todos poseemos en menor o mayor cuantía, se presente a veces encubierta en forma de modestia y que nos mueve a hacer las cosas más grandiosas o nos incita a realizar los actos más ingratos. Que nos impulsa a ser leales o desleales, útiles o inútiles, buenos o malvados, grandes o pequeños.
La vanidad que eleva o minimiza al individuo, haciéndolo provechoso y digno o inútil e indigno de grupo social en el cual está participando.
Es por ello que, sin importarme las reacciones que en el auditorio de esta noche se produzcan, con mucho agrado habré de dedicarme brevemente, a estimular la vanidad de un hombre al que todos queremos, porque simboliza la hombría de bien, el carácter, la acción, la ecuanimidad, la sencillez y la molestia.
Me refiero al V.’. H.’. FRANCISCO TISCAREÑO DELGADO, en cuyo honor y en el de nuestro Venerable Maestro, Dr. ARCADIO L. ESPINOZA, se organizó este acto.
No es difícil para un individuo que ya sobrepasó los ochenta años de edad, mantenerse en actitud serena frente a los embates de la vida, pero quienes conocemos al H.’. Tiscareño desde hace veinte años o más, si podemos afirmar que en él esta cualidad es innata y no adquirida como producto de las muchas y muy variadas experiencias que ha sufrido en su ya prolongada pero muy fructífera vida.
Ha llegado a la vejez en pleno goce de sus facultades y lo que es más valioso aún, si aceptar y mucho menos reclamar que se le concedan los descansos que muchos de nosotros con una vida menos activa y con muchos menos años que él, nos hemos tenido que tomar de vez en cuando.
Sigue firme en la actitud de trabajo y responsabilidad que siempre le conocimos y es el prototipo del masón en toda la extensión de la palabra.
A los 35 años decidió formar un hogar, escogiendo, felizmente para él y los suyos, una mujer que a sus dones físicos aunaba los del espíritu más puro y alentador para un hombre de la calidad y cualidades de don Francisco Toscareño.
Fue doña Beatriz Horcasitas, hasta su muerte acaecida hace poco más de dos años, la amante esposa ideal de nuestro Q.’. H.’. Tiscareño, con quien procreó ocho hijos y a quienes entre ambos proporcionaron una educación que los colocó, como hombres y mujeres, en situación de ser útiles al pueblo y a la sociedad a la cual pertenecen.
Orgulloso debe sentirse don Panchito, de unos y de otras.
Bisabuelo ya, don Panchito, como cariñosamente le llamamos, debe sentirse más que satisfecho de los bienes que la vida le ha prodigado. Dichoso el que ha sabido proyectarse en una familia diga y útil y por lo tanto, merecedora de la estimación y el respeto de cuantos le conocemos.
Se inició en la institución masónica el 28 de Agosto de 1918 y fue exaltado al grado de maestro el 28 de julio del siguiente año.
Es seis ocasiones fue electo Venerable Maestro del la Esp.’. Log.’. Simb.’. “PERSEVERANCIA Y LEALTAD” No. 12, única a la que ha pertenecido durante su valiosa y larga carrera masónica.
Ha desempeñado puestos y comisiones muy importantes en la Logia, donde jamás ha dado muestras de cansancio o mortificación por la falta de comprensión de algunos de nuestros hermanos y siendo miembro libre, privilegio que en la masonería se otorga a quien ha cumplido 25 años ininterrumpidos dentro de la orden, no ha dejado de concurrir puntualmente y con regularidad a los trabajos, ni dejado de cumplir los compromisos económicos que se acuerdan, para satisfacer las exigencias y necesidades del taller, pese a que tampoco tiene obligación de hacerlo. Para el año de 1970 fue elegido Orador titular de nuestra Logia.
Para sus relevantes méritos ha sido en dos ocasiones Diputado Gran Maestro, es decir, ha ocupado el puesto de mayor importancia después del de Gran Maestro en la Gran Logia COSMOS del Estado de Chihuahua, en donde ha sido además, Magistrado del Supremo Tribunal de la Justicia Masónica, Gran Tesorero, varias veces miembro del Consejo Consultivo de la Gran Logia y en la actualidad, representante del Muy Respetable Gran Maestro en el segundo Distrito Masónico, en su calidad de Diputado de la Gran Logia.
Una vida tan fructífera y preñada de tantas satisfacciones, solamente puede darse en aquellos individuos que, como el Q.’. H.’. Francisco Tiscareño Delgado, han hecho de su paso por este agitado mundo de pasiones, una bandera de concordia, de colaboración y armonía en todos y en cada uno de sus actos para quienes le rodeamos y nos sentimos honrados con su estimación.
Por todo lo anteriormente expuesto, venimos esta noche a imponerle una medalla, como testimonio de reconocimiento a su meritísima labor, medalla que más que por el valor económico que representa, debe ser estimada por la admiración, el respeto y la estimación que le tenemos.
Don Panchito: que el Gran Arquitecto del Universo los siga conservando por muchos, muchísimos años entre nosotros.
Profr. Eduardo Vidal Loya.
El V.’. H.’. Francisco Tiscareño Delgado pasó a ocupar su Col.’. en el E.’. Or.’. el 15 de enero de 1976 estando en funciones como Tes.’. de la Resp.’. Log.’. Simb.’. Perseverancia y Lealtad Num12 y Presidente de la Comisión de Honor y Justicia de su Madre Logia.
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