GUSTAVO ROSADO GARCÍA
masonerianorteamericanaLos sistemas operantes de las cuarenta y cuatro Grandes Logias “Regulares” de los Estados Unidos de Norteamérica, vienen sentando las bases para su propia destrucción, y a ellos, mis Queridos Hermanos desorientados, debo manifestarles mi pesar por tal situación, que dentro de la Historia de la Masonería, ya se ha presentado y que solo ha concluido con el más terrible de los desastres para los que se han creído la “élite”, la aristocracia de la institución.
Es tiempo para rectificar, unificándose en torno a nuestros ideales inmortales, a nuestros principios inmutables y sabios, y apegándose a nuestros antiguos usos y costumbres, tomando de la Historia como un manantial de sabiduría y experiencia, la orientación debida.
Nuestros principales fundamentos legales, morales y filosóficos, nos muestran claramente el camino a seguir, ya que son preceptos básicos de nuestra estructura y constitución, inquebrantables, si queremos ser y hacer Masonería:

  • La creencia en la Existencia de un Ser Supremo;
  • Ser hombre libre y de buenas costumbres;
  • Físicamente apto y económicamente independiente.

Como vemos aquí, no se habla de raza, color, credo particular religioso, actividad o militancia política, en fin, de cualquier diferencia social, religiosa, política o económica, pudiendo pertenecer todos los hombres a la institución masónica y no se establecen discriminaciones oprobiosas.
Libertad, Igualdad y Fraternidad. He aquí nuestra meta alcanzando proporciones Universales y por ello, cualquier violación a esos ideales, quebrantan, dividen y destruyen, no a la Masonería, sino a los cuerpos que caigan en tal error, pues dejan e pertenecer a la Fraternidad Universal, convirtiéndose en grupos facciosos negativos.
En la Historia de la Humanidad se han presentado en varias ocasiones, diversos casos que nos pueden servir de modelos. Consideremos por ejemplo el caso de la Masonería Alemana donde sus resultados funestos aun no pueden subsanarse y donde trajo como consecuencias irreparables la pérdida de Templos, Archivos, Ornamentos, Joyas, implementos de trabajo, en fin, el abatimiento total de columnas.
La siguiente información fue proporcionada en su tiempo por el Venerable Hermano F. Káiser que fuera Venerable Maestro de la Logia “GELSENTEMPLE” del Oriente de Ida-Oberstein, Alemania.
“Si nos preguntamos por qué Hitler tuvo éxito en la destrucción de la Francmasonería Alemana, debemos confesar que ello se debió al DESACUERDO existente entre los diversos sistemas operantes, pues existían once grupos que desde 1932 venían peleándose entre sí. Cada uno de ellos decía tener el verdadero y único método de enseñanza. Un grupo estaba limitado a personas de la fe cristiana; otro lo formaban Logias Humanitarias; otro rehusaba reconocer a los altos grados, y así por el estilo. La UNIDAD se había perdido, y por lo tanto, Hitler encontró una magnífica oportunidad para atacar a las Logias y a los Francmasones.
Hitler al tratar de consolidar un estado Totalitario, no podía permitir el funcionamiento de las Logias Masónicas que son las campeonas seculares de las libertades del Hombre; y además para destruirlas necesitaba de una bandera y unos chivos expiatorios. Por lo tanto, eligió el Nacionalismo fingido como bandera y como chivos expiatorios a los judíos y a Masones.
Pero también es cierto, que los Masones alemanes le hicieron el juego al insano dictador, pues desde el fin de la Primera Guerra Mundial habían adoptado una actitud agresiva hacia otros países como resentimiento resultante de la firma en 1919 del degradante tratado de Versalles por perder la guerra Alemania, que solo dejó un rencor y animadversión Alemán generalizado que propició la Segunda Guerra Mundial. Pero a pesar de todo, no debió prohijarse dentro de las Logias Alemanas un chauvinismo nacionalista. Sin embargo así ocurrió, con excepción de las Grandes Logias de Bayreuth y de Hamburgo, (a esta última pertenecía el Hermano Kaiser).
El primer error de las Grandes Logias de Alemania fue negarse a tener relaciones y ser reconocidas por las Grandes Logias de los Estados Unidos, rechazando de paso, toda proposición para la celebración de conferencias y convenciones con miras a solucionar los problemas que existían y permitir a la Masonería Norteamericana apoyarlos e interceder a su favor. Esa actitud negativa permitió a Hitler convertirse en el Dictador omnipotente y absoluto, cavando la tumba de la Masonería Alemana, que era la única que podía evitar la consumación de sus planes de dominio mundial.
Hitler comprendía que la Masonería debía ser extinguida y en el año de 1929 principio sus ataques por medio de una intensa propaganda en periódicos, radio, mítines, cursos especiales de instrucción, por todos los medios posibles, calumniando, difamando, mintiendo descaradamente, hasta envenenar la mente del pueblo, suprimiendo todo intento de defensa masónica llegando hasta el encarcelamiento en campos de concentración de los Hermanos Masones o quienes los defendieran.
Los siguientes pasos, fue la clausura de las Logias en 1933, la disolución de sus miembros, la confiscación y destrucción de los Templos, propiedades, dinero, documentos, bibliotecas, no solo de las propias Logias sino hasta de los Masones en particular, habiendo arreglado los Museos Masónicos para que parecieran ridículos, y dieran una impresión desagradable y equivocada de las actividades masónicas.
Para la Institución Masónica, toda bondad, toda luz, toda belleza, fue fatal el año de 1933, y jamás podrán olvidarlo, ya que fue cuando se luchó la última batalla de los Masones Alemanes contra la dictadura Hitleriana, a la luz del día y a partir del cual, la persecución se hizo terrible e implacable.
Los derechos civiles de los Masones se negaron; aquellos que tenían cargos de importancia fueron depuestos; las relaciones y comunicaciones entre hermanos se hicieron imposibles y las reuniones (aun cuando sólo fuera para comer) estrictamente prohibidas; sin embargo, la lucha seguía, se formaron sociedades (como la “Zum Schlossfelsen”) que pudieron servir de mampara, pero no se pudo resistir mucho tiempo, sin embargo el sentimiento de fraternidad hizo que la amistad entre los Hermanos y sus familias permaneciera inalterable e imperecedera.
No es necesario para el propósito de este artículo, profundizar más en tan espantoso desastre, del cual la Masonería, como siempre, Ave Fénix de la Verdad, ha venido resucitando paulatinamente, pero si es necesaria el parangón que se establece de aquella Masonería Alemana dividida y orgullosa de finales de la Primera Guerra Mundial, con la Masonería ensoberbecida y orgullosa de los Estados Unidos de Norteamérica de la postguerra, que desde ese tiempo se ha venido aislando de la Masonería de otros países, sintiéndose la única verdadera, auténtica, legítima y aristocrática de nuestra institución Eterna y Universal.
Aunado a lo anterior, se debe comprender que la Institución Masónica , no importa de qué parte del Orbe sea, no puede pactar o contemporizar con otras Instituciones antagónicas a nuestros ideales, contrarias a nuestros principios, pues por nuestra propia tolerancia y humanismo, somos las víctimas propicias para el sacrificio, y mientras nosotros pensamos con todo detenimiento y cuidado nuestros actos para que no vayan a perjudicar a alguien, esas organizaciones antagónicas, actúan inmisericordes, rápida y sanguinariamente, en contra de la Masonería.
En este entorno, la Masonería Norteamericana tiene desde ese tiempo hasta la actualidad, una misión importante que cumplir donde debe enaltecerse con el respeto a nuestros antiguos usos y costumbres, fortificarse en nuestros ideales y defender con todo esfuerzo y voluntad su destino como guía de la humanidad hacia una Fraternidad Universal. Sin embargo, su actuación Masónica deja mucho que desear, pues parece que todo lo que le interesa es utilizar a la Masonería de los demás países conforme a sus intereses y deseos imperialistas.
Ellos que se podrían considerar como los señalados por el destino y por todas las circunstancias que median en el caso, ya que son los más numerosos, los más fuertes políticamente, los más poderosos económicamente, los que con menos esfuerzo y una posición privilegiada, pueden animar a la Masonería en general, haciéndole dar un gigantesco paso hacia el Amor y la Concordia de los pueblos en una cadena interminable, fuerte y universal.
En cambio si desvirtúan e invierten sus acciones, pueden llegar al más tremendo fracaso y a su propia destrucción, pues al desastre no podrán arrastrar a los Masones del Orbe entero, como no pudo arrastrarnos la Masonería Alemana, al sufrir tan espantoso derrumbe y del cual afortunadamente ya se ha venido reponiendo. La actuación de la Masonería Norteamericana que desde la posguerra siempre ha sido un largo camino de acciones que realizadas con prepotencia y discriminación imperialista ha logrado que la mayoría de las opiniones de los Países del Orbe estén en su contra.
Esto ya lo han observado y por ello en los Conventos y Convenciones Mundiales presentan un interés que parece falso al querer componer su imagen pública, Sin embargo, puede ser ya muy tarde y por eso deben actuar demostrando con hechos y no con palabras su interés real Masónico.
En América las Logias y Grandes Logias Latinoamericanas, dada su formación histórica, se han forjado con una idiosincrasia identificada plenamente con el ideal Masónico in discriminatorio, motivando la no existencia de los problemas de índole racial, social, político, religioso y de cualquier otra índole semejante; no podía ser diferente, dada la contextura revolucionaria, liberal, fraternal, aplicada en sus Tenidas desde su fundación.
Adoptando tan sabia enseñanza histórica, se puede obtener una perspectiva exacta del problema Masónico Estadounidense y la terrible lucha que les espera; pero tenemos confianza, son Masones, y comprenderán su error, en beneficio de su propia supervivencia dentro del tiempo y del espacio.
Cuando eso suceda, los Masones Latinoamericanos, que tanto han pugnado por la integración total de la Masonería Americana, como un factor decisivo al progreso del mundo, estaremos prestos a la ayuda en tan bondadosa y justa lid, estrechando nuestra maravillosa, eterna e irrompible cadena de unión, y seremos los pilares extraordinarios y potentes, donde fincaremos y erigiremos el hermoso Templo de la Fraternidad Universal.