Valle de la paz

Y así continúa la búsqueda, la búsqueda que no sabemos cómo ni cuándo ha de terminar en hallazgo. Y este hallazgo no será sino la preparación para otra búsqueda; porque durante toda nuestra existencia hemos de buscar. Siempre ha de ser utilísimo el estudio de los medios de que se han valido los que nos precedieron en el camino.

En nosotros estriba el seguir conscientemente el camino que conduce hacia Dios, a través de lo bello, de lo perfecto, de lo santo. Cuando lleguemos a la meta final llevando solamente lo que nos pertenezca y dejando atrás todo lo que no constituya nuestro verdadero yo, descubriremos que los que fueron compañeros nuestros de fatigas están con nosotros. La meta se llama el Valle de la Paz.

Arthur Edward Waite, The Secret Tradition.