Gran Logia Cosmos AC

Rito Escocés Antiguo y Aceptado del Estado de Chihuahua
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  • Naturaleza – Johann W. Goethe

    Publicado el marzo 31st, 2014 admin Sin comentarios aún ...

    Te disturba, oh amada,

    la mezcla de miles de flores aquí y allá en el jardín;

    muchos nombres escuchaste, y siempre suplanta,

    con bárbaro sonido, el uno al otro en el oído.

    Todas las formas son análogas, y ninguna se asemeja a la otra;

    así indica el coro una ley oculta,

    un sagrado enigma. ¡Oh, si yo pudiese, querida amiga,

    transmitirte al instante la feliz palabra que lo desvela!

    Observa en su devenir cómo la planta poco a poco,

    gradualmente guiada, se forma en flor y fruto.

    Se desarrolla a partir de la semilla, apenas de la tierra

    el seno que fecunda en silencio la da a la vida,

    al estímulo de la luz sagrada, eternamente moviente,

    la delicadísima estructura de las hojas que nacen encomienda.

    Yace en la semilla la fuerza simple: un modelo incipiente,

    cerrado en sí mismo, replegado bajo el envoltorio,

    hoja, raíz y brote, sólo medio configurado y sin color;

    así el grano seco conserva a cubierto la vida serena,

    que irrumpe hacia lo alto, se confía a la humedad benigna,

    y de la noche circunstante surge.

    Pero simple permanece la forma de la primera apariencia;

    y así se da a luz también entre las plantas.

    Como por un impulso sucesivo, elevándose, se renueva,

    nudo sobre nudo, siempre la primera forma.

    Pero no siempre la misma; pues de muchas formas se produce,

    mira, siempre la siguiente hoja formada,

    más amplia y más marcada, más dividida en puntas y partes,

    antes contenidas envueltas en el órgano inferior.

    Y así alcanza la más alta perfección predeterminada,

    que en muchas especies te mueve a asombro.

    Muy lobulada y dentada, sobre la superficie más tersa,

    la riqueza de impulsos parece ser libre e infinita.

    Pero aquí la naturaleza, con poderosas manos, detiene la formación

    y dulcemente la conduce a la más alta perfección.

    Con más moderación dispensa ahora la savia, constriñe los vasos,

    y la forma muestra los efectos más delicados.

    Silencioso se retrae el impulso de los bordes anhelantes,

    y el nervio del pecíolo se forma más completamente.

    Pero sin hojas y rápido se levanta el tallo más fino,

    y una forma maravillosa impresiona al que la observa.

    En círculo se ponen ahora, contadas y sin número,

    las hojas más pequeñas junto a sus semejantes.

    Alrededor del eje hinchado se define el cáliz que es conde,

    y a la forma más alta prodiga coronas de color.

    Así la naturaleza resplandece en la apariencia más elevada y plena,

    y muestra, superpuestas, articulación sobre articulación,

    Siempre de nuevo te sorprende, apenas la flor alrededor del tallo

    ondea sobre la ligera armadura de hojas alternas.

    Pero la magnificencia será proclamación de nueva productividad.

    Sí, la hoja coloreada siente la mano divina,

    y se contrae rápidamente; las formas más finas

    tienden dobles hacia adelante, determinadas a unirse.

    Se unen íntimamente las parejas afines, juntas

    se ordenan en círculo alrededor del consagrado altar.

    Himeneo ronda por allí, y magnífica fragancia, con fuerza,

    dulce olor, afluye, reavivándolo todo alrededor.

    Ahora aislados se llenan gérmenes infinitos

    envueltos en el seno materno del fruto que se hincha.

    Y aquí el anillo de las fuerzas eternas de la naturaleza se cierra;

    aunque enseguida otro más nuevo se coge al precedente,

    pues la cadena se proyecta hacia adelante a través de todos los tiempos.

    Y así viven tanto el individuo como el todo.

    Vuelve ahora, oh amada, la mirada al abigarrado hormigueo

    que mueve al espíritu que no se conturba más.

    Toda planta te proclama ahora leyes eternas.

    Toda flor te habla más y más claro.

    Pero descifra aquí las sagradas letras de la diosa,

    vislúmbralas por todas partes, incluso con acompañamiento distinto:

    la oruga que se arrastra titubeante, la mariposa apresurada,

    ¡Cambie el hombre mismo de un modo flexible su forma determinada!

    ¡Oh, piensa cómo del germen del primer conocimiento

    poco a poco brota en nosotros la buena costumbre,

    la amistad se descubre en nuestro interior poderosamente,

    y cómo el amor finalmente produce flores y frutos!

    Piensa cómo de muchos modos la naturaleza,

    que se desarrolla en calma, presta a nuestros

    sentimientos ya esta ya aquélla forma.

    ¡Alégrate también por los dias presentes! El sagrado amor

    aspira al más alto fruto, a que, por sentimientos semejantes

    y puntos de vista semejantes, en armónica intuición

    la pareja se una y encuentre el mundo superior.

     

  • Algunas hojas – Julio J. Casal

    Publicado el marzo 20th, 2014 admin Sin comentarios aún ...

    AlgunasHojasQué pena me da mirar

    en plena estación florida

    entre el verdor de unos árboles

    algunas hojas marchitas!

     

    Pronto se secaron porque

    han madurado de prisa…

    Me recuerdan otros seres.

    Simbolizan

     

    las almas mustias y enfermas

    que tuvieron tanta vida

    y vertieron tanto llanto,

    que hoy la boca está vacía

    y están secas para siempre las pupilas.

     

    ¡Qué pena me da sentir

    las manos secas y frías,

    que por los años que tienen

    debieran ser encendidas

    como esas rosas, con trajes

    primaverales vestidas!

     

    Pobres almas misteriosas…

    han madurado de prisa,

    y como esas mustias hojas

    que en plena estación florida

    se mueren con el primer

    soplo helado de la brisa,

    así también—vagos rayos—

    se apagan en plena vida!

     

  • El Etnógrafo – Jorge Luis Borges

    Publicado el marzo 13th, 2014 admin Sin comentarios aún ...

    PRojasEl caso me lo refirieron en Texas, pero había acontecido en otro estado. Cuenta con un solo protagonista, salvo que en toda historia los protagonistas son miles, visibles e invisibles, vivos y muertos. Se llamaba, creo, Fred Murdock. Era alto a la manera americana, ni rubio ni moreno, de perfil de hacha, de muy pocas palabras. Nada singular había en él, ni siquiera esa fingida singularidad que es propia de los jóvenes. Naturalmente respetuoso, no descreía de los libros ni de quienes escriben los libros. Era suya esa edad en que el hombre no sabe aún quién es y está listo a entregarse a lo que le propone el azar: la mística del persa o el desconocido origen del húngaro, las aventuras de la guerra o el álgebra, el puritanismo o la orgía. En la universidad le aconsejaron el estudio de las lenguas indígenas. Hay ritos esotéricos que perduran en ciertas tribus del oeste; su profesor, un hombre entrado en años, le propuso que hiciera su habitación en una reserva, que observara los ritos y que descubriera el secreto que los brujos revelan al iniciado. A su vuelta, redactaría una tesis que las autoridades del instituto darían a la imprenta, Murdock aceptó con alacridad. Uno de sus mayores había muerto en las guerras de la frontera; esa antigua discordia de sus estirpes era un vínculo ahora. Previo, sin duda, las dificultades que lo aguardaban; tenía que lograr que los hombres rojos lo aceptaran como uno de los suyos. Emprendió la larga aventura. Más de dos años habitó en la pradera, entre muros de adobe o a la intemperie. Se levantaba antes del alba, se acostaba al anochecer, llegó a soñar en un idioma que no era el de sus padres. Acostumbró su paladar a sabores ásperos, se cubrió con ropas extrañas, olvidó los amigos y la ciudad, llegó a pensar de una manera que su lógica rechazaba. Durante los primeros meses de aprendizaje tomaba notas sigilosas, que rompería después, acaso para no despertar la suspicacia de los otros, acaso porque ya no las precisaba. Al término de un plazo prefijado por ciertos ejercicios, de índole moral y de índole física, el sacerdote le ordenó que fuera recordando sus sueños y que se los confiara al clarear el día. Comprobó que en las noches de luna llena soñaba con bisontes. Confió estos sueños repetidos a su maestro; éste acabó por revelarle su doctrina secreta. Una mañana, sin haberse despedido de nadie, Murdock se fue.

    En la ciudad, sintió la nostalgia de aquellas tardes iniciales de la pradera en que había sentido, hace tiempo, la nostalgia de la ciudad. Se encaminó al despacho del profesor y. le dijo que sabía el secreto y que había resuelto no revelarlo.

    — ¿Lo ata su juramento? —preguntó el otro.

    —No es ésa mi razón —dijo Murdock—. En esas lejanías aprendí algo .que no puedo decir.

    — ¿Acaso el idioma inglés es insuficiente? —observaría el otro.

    —Nada de eso, señor. Ahora, que poseo el secreto, podría enunciarlo de cien modos distintos y aun contradictorios. No sé muy bien cómo decirle que el secreto es precioso y que ahora la ciencia, nuestra ciencia, me parece una mera frivolidad.

    Agregó al cabo de una pausa:

    —El secreto, por lo demás, no vale lo que valen los caminos que me condujeron a él. Esos caminos hay que andarlos.

    El profesor le dijo con frialdad:

    —Comunicaré su decisión al Consejo. ¿Usted piensa vivir entre los indios?

    Murdock le contestó:

    —No. Tal vez no vuelva a la pradera. Lo que me enseñaron sus hombres vale para cualquier lugar y para cualquier circunstancia.

    Tal fue en esencia el diálogo.

    Fred se casó, se divorció y es ahora uno de los bibliotecarios de Yale

  • Dolor, Dolor, Dolor – Q.’. H.’. Héctor Juárez Macías

    Publicado el marzo 6th, 2014 admin 3 comentarios

    broken_columnCon la tristeza de la ausencia les compartimos que nuestro Querido Hermano Héctor Juárez Macías pasó a ocupar su Columna en el Eterno Oriente. Informaron sus familiares, a quienes les enviamos nuestras más sentidas condolencias.

    Lloremos, Lloremos, Lloremos pues un poderoso albañil de la orden, que sea el Gran Arquitecto del Universo quien juzgue su obras. Con un profundo dolor por su partida, reconocemos su lucha por la virtud.

     

  • Margarita… – Julio L. Casal (1920)

    Publicado el febrero 14th, 2014 admin Sin comentarios aún ...

     

    Margarita, flor de ensueño,

     

    blanca novicia del prado

    Margarita

     

    en cuya corola el sol

     

    vertió el oro de sus rayos…

     

     

     

    Debes tener alma,

     

    y el Señor acaso

     

    te reserve el cielo

     

    por sufrir callando,

     

    pues eres tan buena novicia del prado,

     

    que al morir, ¡oh humilde!,

     

    perfumas las manos

     

    cuando te deshojan

     

    los enamorados…

  • Disfrutar del viaje

    Publicado el febrero 12th, 2014 admin Sin comentarios aún ...

    Tengo más horas conduciendo un vehículo que viajando como pasajero. Esto no ha funcionado bien, ahora quiero dejar de lado la sensación de tomar los controles, simplemente dejarme guiar y, más pretencioso, disfrutar del viaje. Puede ser un viaje de dos minutos, una vuelta al mundo, una experiencia estética, un proceso creativo o el tránsito a través de lo que llamamos vida.

    No recuerdo con exactitud el momento de mi infancia en que tuve que tomar el control de cualquier cosa, desde elegir el canal de la televisión, esperar impaciente de los demás que lo disfruten, con esa obsesión por complacer a los demás, para que no se enojen, mejor dicho, para que sean felices y que ese sea mi regalo.

    Siento que pudiera ser mejor elegir un destino, abordar como pasajero… dejarme guiar por un experto que ya sabe cómo funciona y resistir el imperioso impulso de arrebatarle los controles, de hacerlo por mi cuenta. Mi conciencia, me dice que por ahora, debo confiar.

    Quizá entonces, podré disfrutar del viaje.

     

  • El sentimiento de veneración

    Publicado el febrero 6th, 2014 admin Sin comentarios aún ...

    VeneracionNuestra época parece negar la existencia de grandes hombres, cuando aparece alguno, inmediatamente comienzan a explicarlo, no a venerarlo, sino a medirlo, acabando por empequeñecerlo. Argumentamos que fue hijo de su Época, la época fue quien le llamó, la que lo hizo todo; él no hizo nada, de no ser lo que el crítico pudiera haber hecho. Para mí, esa tarea es melancólica. ¡La Época fue quien lo llamó! Todos conocimos Épocas que se cansaron de llamar a su gran hombre, sin que éste acudiera.

    Si recapacitamos, no era necesario que la época se desplomase, de haber hallado su gran hombre, un hombre sabio y bueno: sabiduría para discernir lo que la época requería, valor para conducirla por buen camino; eso es lo que salva una época.

    Podemos equiparar épocas vulgares y lánguidas, con su incredulidad, apuros, perplejidades y circunstancias difíciles, que se desmoronan impotentes rodando por la pendiente hasta su ruina final en espera del rayo Celeste que haga surgir la llama. El rayo es el Gran Hombre, con su fuerza emanada de la mano de Dios. La más triste prueba de pequeñez que puede dar un hombre es la incredulidad en los grandes hombres y la apatía para apoyarles. El síntoma más pobre de una generación es la ceguera general ante la llama espiritual, que pone su única fe en el haz de leña, en el combustible efímero de los apegos.

    Observamos que en toda época fue el Gran Hombre salvador indispensable de su tiempo, la llama sin la cual nunca se hubiera encendido el haz. La historia del mundo está estructurada por las obras de los Grandes Hombres.

    El Culto del Héroe existirá mientras el hombre exista, pesar de la tendencia de los ignorantes, los hipócritas y ambiciosos que tratan con insistencia minimizarles.

     

  • Los símbolos – Thomas Carlyle

    Publicado el enero 30th, 2014 admin 1 comentario

    Los símbolos guían y conducen al hombre, haciéndolo ora feliz, ora desventurado. Por doquiera se ve él circundado de símbolos, ya los reconozca o no como tales; el Universo es un gran Símbolo del Ser Supremo; y, ¿qué es el mismo hombre acaso sino otro símbolo de Dios? ¿No es por ventura todo lo que él hace un símbolo, una revelación hecha a los sentidos de la divina y mística fuerza en él existente, un Evangelio de Libertad que él predica como Mesías de la Naturaleza por medio de palabras y obras? No levanta él ni una choza que no sea la realización de una Idea, que no sea la representación visible de cosas invisibles, que no sea, en sentido trascendental, tan simbólica como real.

  • Discurso de Instalación de una Logia — Melchor Ocampo

    Publicado el enero 23rd, 2014 admin Sin comentarios aún ...

    A L.·. G.·. D.·. G.·. D.·. U.·.

    Venerable Maestro y QQ.·. HH.·.

    Melchor_OcampoHay emociones que conmueven tanto al corazón, que la imaginación más inculta y el pensamiento más árido e improductivo, se esfuerzan en vano por contenerse en los estrechos límites de esa ignorancia… ¡No! No es posible, quizá por ese atrevimiento de que, dizque, se haya revestida la ignorancia, el que yo deje de cansar por un momento vuestra atención.

    Esto me pasa en momentos tan solemnes.

    Conozco mi incapacidad, (y no por vana fórmula oratoria), comprendo mi insuficiencia para cantar las glorias de la Virtud… para expresar el júbilo que se siente al obtener un triunfo más sobre la tiranía y el despotismo.

    Y no obstante mi ineptitud comprendida y audazmente confesada, me atrevo a dirigiros la palabra, porque no puedo contener mis emociones, y quiero, fiado en vuestra indulgencia, dar libre expansión a los sentimientos que me agitan.

    Por fin, nuestros primeros esfuerzos no han sido vanos, y hoy tenemos la dicha de reunirnos para inaugurar un nuevo templo a la Verdad. La Flamígera Estrella lanza un rayo de clarísima luz en las densas tinieblas de la superstición y el fanatismo en que se haya envuelto este distrito.

    Hoy aparece en este hermoso Or.·. un(los) astro(s) de progreso y de libertad: La(s) Logia(s) _______________________.

    Permitidme Venerable Maestro que os suplique, saludemos con Triple Batería la aparición de este Astro, y que enseguida enviemos nuestro fraternal saludo con una salva de aplausos a todas las logias hermanas de ambos hemisferios, deseándoles Salud, Progreso y Prosperidad y suplicándoles nos ilustren con sus consejos y conocimientos masónicos.

    Queridos Hermanos: estamos en el campo de batalla. ¡Va a comenzar la lucha! ¡La verdad y el error van a lidiar!

    He aquí nuestros enemigos: La Ignorancia, foco oscurísimo de donde salen esas turbas de esclavos… seres abyectos y degradados que con muchísimo gusto ponen a los pies de sus opresores, para que las huellen, las facultades sacrosantas que el G.·. A.·. D.·. U.·. les concediera para el logro de la Verdad, la Unión y la Fraternidad Universal. ¡Ved como se destaca imponente la asquerosa figura de la Hipocresía, arrullando con su melosa palabrería y atrayendo con su fingida humildad a los desgraciados incautos que prescinden del distintivo de seres racionales… la Razón! ¡Y más allá la ambición entronizada, destruyéndolo todo y saciando su voraz apetito con la sangre de los oprimidos!…

    Los defensores de estas tres plagas sociales, nos acechan. Esos aguerridos soldados de la odiosa trinidad, Ignorancia, Hipocresía y Ambición, nos preparan rudos embates, a fin de hacernos retroceder en los campos de batalla. Y… asombraos hermanos míos, hasta los oprimidos, esas pobres víctimas por cuya salvación luchamos, están contra nosotros.

    ¿Y seremos tan cobardes que los adalides del retroceso, nos hagan abandonar el campo?… ¿Qué? Porque la desgraciada víctima no comprende nuestra sagrada misión, ¿debemos dejarla sumida en la ignorancia y abandonarla a merced de sus opresores?…

    ¡Nunca! ¡Nunca! Que primero seamos borrados del Libro de la Vida, que faltar al cumplimiento de nuestros deberes masónicos.

    ¡Como descendientes de esa brillante constelación de Héroes Mexicanos, no debemos permitir que la Libertad, Igualdad y Fraternidad, sean un mito ridículo en nuestro territorio, una quimera, un sueño halagador o una vana ilusión!…

    ¡Como creyentes en un G.·. A.·. D.·. U.·. no podemos tolerar que tanto vampiro teocrático de casi el mundo entero!…

    ¡Como verdaderos masones nos es totalmente imposible abandonar el bello ideal de la Perfectibilidad Humana!

    ¡Adelante pues, HH.·.! ¡Adelante!

    ¡Los anatemas del León de Roma nos tienen sin cuidado! ¡Su santa cólera viene a llenar de regocijo nuestros corazones, porque ella es la prueba evidente de que nuestros progenitores no han trabajado en vano en pro de la humanidad!

    ¡Al trabajo obreros! ¡Al trabajo!

    Continuemos la magna obra de nuestros predecesores. El soberbio Pontífice, ese vanidoso conculcador de la justicia y descarado tergiversador de la Moral Cristiana, está hoy impotente para esterilizar nuestros trabajos. Sus secuaces se quejan de que cada día pierden mayor número de creyentes.

    ¡Es muy natural!

    Las auras bienhechoras de la Libertad, están apagando continuamente el fuego purgatorial e infernal, hasta extinguirlo por completo. La santa Igualdad a nivelado a los semi-dioses de la tierra, y hoy ocupan el lugar que se merecen.

    Y al calor vivificante y divino de la Fraternidad Masónica se van fundiendo las cadenas de la oprobiosa esclavitud, así como se fundieron los garfios, las picotas y las parrillas inquisitoriales.

    ¡Hosanna a la Masonería!

    ¡Repercutamos, Queridos Hermanos el coro angélico de la leyenda bíblica! ¡Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz y buena voluntad para con los hombres!

    ¿Qué, pues, tenemos?

    Un esfuerzo más y la victoria es nuestra.

    Encendamos la antorcha de la Verdad en este templo, y alumbremos estos preciosos OOr.·. Sembremos en estos, hasta hoy incultos campos, las ideas benéficas de la ¡Democracia Moderna!…

    Encarémonos frente a frente a los tiranos y digámosles con voz enérgica: ¡Atrás fariseos hipócritas del siglo ___! ¡Paso a la luz que habéis ocultado tanto tiempo! ¡Concededle el paso a la Verdad que tanto habéis combatido! ¡La Humanidad ya está cansada de sufrir y los hijos de V.·. en la noble tarea que se han impuesto quieren convertir este que habéis hecho valle de lágrimas, en valle ameno de felicidad!

    ¡Atrás pues vampiros de corona y cetro! La época de las tinieblas ha pasado y ese Dios exterminador, sediento de sangre y de venganzas que habéis forjado a vuestra imagen y semejanza para explotar a los cobardes ignorantes, de nada os servirá. Ya muy pocos creen que el fruto del árbol prohibido sea perjudicial, y esos pocos os lo quitaremos. Lo traeremos al templo de la ilustración para que rompan esa venda fanática y hagan mil pedazos el yugo de la servidumbre teocrática. Les diremos cual es vuestro origen y cual el fin que apetecéis. ¡En una palabra, les referiremos vuestra historia y les contaremos el número de víctimas que habéis inmolado en aras de vuestra loca y desenfrenada ambición!

    MelchorOcampoEntonces, iréis a sumergiros en el inmundo fango de donde habéis salido, y la pobre Humanidad libre de tan terrible plaga pasará la jornada de la vida en medio de la felicidad y podrá cumplir exactamente la noble misión que trae a la tierra. ¡Así el gran día de la Fraternidad Universal llegará más pronto y la perfección del hombre no será un imposible!…

    Y bien, Ven.·. Maestro y muy QQ.·. HH.·. ¿Cómo podremos contribuir al aceleramiento de ese gran día? ¿Qué falta para que las palabras de nuestro H.·. Gran Maestro tengan su cumplimiento: “Sed pues perfectos como el G.·. A.·. es perfecto”?

    ¡Ah! ¡Mucha actividad en nuestros trabajos masónicos! ¡Falta que hagamos más hechos y díganos menos palabras!

    ¡Que ilustremos a las pobres masas del pueblo! ¡Que fundemos escuelas y establezcamos sociedades fraternales donde podamos redimir al proletario! ¡Falta que esas vírgenes tropicales del paraíso mexicano, recobren la independencia espiritual que han perdido en esos antros inmundos que se llaman confesionarios… y sean los que deben ser: las hadas misteriosas que perfuman con el aroma de sus virtudes y el hogar doméstico; los querubes alados que transformen las desgracias y las amarguras en placer, dicha y felicidad!… ¡Que en vez de alimento de esos lobos, sean el ángel de redención que con una sonrisa nos aparten de los vicios; las sacerdotisas de la Democracia bajo cuya dirección se eduquen dignamente nuestros hijos!…

    Esto es lo que falta QQ.·.HH.·.…

    ¡Ánimo pues, y al trabajo!

    ¡Tomad la antorcha Ven.·. Maestro, que todos los operarios os seguimos! Bajemos al edificio oscuro y cenagoso que ha construido la hipocresía; empuñemos nuestras armas de trabajo y echemos por tierra tan asqueroso edificio.

    Más para destruirlo desde sus cimientos, necesitamos colocar la dinamita gigante de todos los tiempos… la escuela, amigos míos, la escuela democrática y anticlerical…

    ¡Imitemos el celo y la constancia de nuestros enemigos. Ellos se apoderan de los niños y con muchísimo empeño siembran en su tierno corazoncito el miedo, la bajeza, el amor a la ignorancia, el odio a la verdad, la hipocresía, en una palabra, todo lo que degrada y embrutece a la pobre humanidad!…

    Dando por resultado que esos niños, mañana hombres, sean una turba de siervos abyectos, celosos adalides del retroceso y encarnizados enemigos de la ¡Verdad!…

    No entendería esto, si en vez de titularnos pomposamente MM.·. MM.·. liberales intransigentes y otras frases huecas, atendiéramos de preferencia a la instrucción de la niñez y la educación de todo ser humano.

    ¡Pues bien obreros!… Que cese por fin vuestra apatía y hoy que nos hemos congregado para instalar este templo a la Verdad, protestemos solemnemente dedicarnos a difundir la Luz en el tierno cerebro de los que mañana serán nuestros sucesores y en redimir a esa blanca paloma, la mujer, de la oprobiosa esclavitud en que yace sumergida.

     

  • Tomad y comed…

    Publicado el enero 16th, 2014 admin Sin comentarios aún ...

    Quiera la providencia que jamás falte el pan,

    comed y bTomadyComedebed como buenos hermanos;

    recordad cuan oficiosa es la naturaleza

    en los presentes que concede al hombre.

     

    No olvidéis que existen desgraciados;

    que debéis aprender a dar de lo superfluo

    y en caso urgente de lo necesario,

     

    Porque el que da a los pobres:

    es benemérito de la humanidad entera

     

    ¡Tomad y comed!